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martes, 24 de octubre de 2017

No es Democracia todo lo que reluce

La creación de un marco constitucional democrático en España llega en el año 1978, tres años después del fin de la Dictadura con la muerte Francisco Franco. Los cambios democráticos se van asentando en la sociedad durante los años siguientes para dar lugar a una sociedad plenamente democrática, al menos a nivel teórico, en los años 80. Este cambio social no surgió de la nada; no fue solo la muerte del dictador lo que propició el fin de la Dictadura -a pesar de ser un régimen personalista basado en la figura de Francisco Franco- pues su muerte podría haber desembocado en sistemas totalitarios o autoritarios similares y no en la Democracia. Tuvo también una importancia radical la cultura democrática que iba creciendo y desarrollándose en las esferas más populares de la sociedad. Una cultura que llevó al Pueblo -apelando aquí al sentimiento de solidaridad entre los miembros de una Nación- a luchar por la instauración de la Democracia. La Transición hizo realidad el sueño democrático -con las luces y las sombras que pueda tener y que no son objeto de estudio en el presente análisis- de todos los que lucharon por vivir en una sociedad más abierta, plural, representativa y participativa.

Democracia / Pnud.org

Con la sociedad democrática ya instaurada en España llega la siguiente generación de españoles; la que ya no tiene que luchar por la instauración de un régimen más justo. Esta generación, en la que estoy directamente incluida, no pone en duda -en términos generales- la forma de Gobierno en la que se desarrolla generando, así, una actitud pasiva, apática e indiferente con respecto a la Política y dando por sentado que, habiendo nacido en democracia, todo lo que ocurra dentro de ella también lo es. Esta situación se fomenta, además, con lo que yo creo que podríamos considerar una silenciación de los temas políticos en la formación educativa general de los más jóvenes: evitando analizar la democracia y sin profundizar en temas políticos. Surge aquí la pregunta: ¿falta formación educativa política que acabe con la indiferencia, la apatía y fomente la defensa de una democracia justa?

LA MODERNIDAD INACABADA

El salto hacia una Sociedad Moderna o, siendo más correctos, la transición hacia esta sociedad, ha supuesto el asentamiento de ciertas bases que implican un desarrollo social mucho más reflexivo. El filósofo Anthony Giddens habla de la reflexividad como una de las características máximas de esta Sociedad Moderna. Si bien es cierto que el hombre comienza a reflexionar sobre sí mismo y centra su objeto de estudio en el Ser Humano, y no en otras figuras como podían ser los dioses, también está puesto en escena el hecho de que esta reflexividad no se produce al mismo nivel en todos los ámbitos del conocimiento ni en todos los estratos sociales de la población. Es aquí donde el caso del conocimiento político y el estudio acerca de la democracia -sus inicios, usos, variaciones y perversiones- toma verdadera importancia. Como ya ha sido mencionado en líneas anteriores, un buen número de jóvenes nacidos ya en la Democracia española no han recibido la enseñanza democrática adecuada, siendo el actual sistema educativo una muy mala herramienta para poder obtener conocimientos acerca de esta forma de organización social y generando el pensamiento básico mencionado de que, ya por el simple hecho de haber nacido en Democracia, todo lo que entre nosotros ocurra es democrático.

UN EJEMPLO PRÁCTICO: EL CASO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN

Poniendo sobre la mesa uno de los casos prácticos de mayor actualidad en la sociedad española, el caso del independentismo catalán, podemos hacernos una idea de la necesaria educación democrática y la falta de educación política. En líneas generales, y simplificando al máximo -error absoluto- este tema de discusión, tenemos las posturas enfrentadas de un Gobierno central, por una parte, que, basado en la Constitución, quiere evitar un referéndum de autodeterminación y, por otro lado, la postura de los sectores catalanistas que, amparándose en los abusos que el Estado, dicen, comete contra ellos y escudándose en la historia de su identidad propia cultural, inician un proceso de independencia fuera de la legalidad.

Pues bien, en estos días de fervor político, las calles se han llenado de banderas de uno y de otro signo mostrando un posicionamiento político claro y radical -que no racional- y el analfabetismo político del que habló un día Bertolt Brecht ha salido a relucir. Para nada quiero aquí tachar de ignorante a todo aquel manifestante que en estos días se haya significado, pero sí hago referencia a una parte de la sociedad que, tanto en una posición como en la otra, y sin más formación política que la tradición y la costumbre, se ha encerrado en una postura de inmovilismo beligerante sin ser capaz de tomar distancia para comprender la situación, sin simplificarla.

La falta de educación democrática se ha visto muy claramente representada en ambos sectores de la población, en el fervor nacionalista de carácter españolista y en el sector nacionalista de la Cataluña independentista; unos por faltar al texto constitucional de carácter eminentemente democrático que rige la sociedad española y, el otro, por basarse precisa y únicamente en esa Constitución para defender la España democrática. Aquí entra la apreciación que hacía al comienzo de la exposición sobre el conformismo de la sociedad ante el hecho innegable de haber nacido en una sociedad democrática que presupone, sin discusión posible, que todo lo que se realiza dentro de esta democracia es democrático por extensión; sin dejar lugar posible a la duda, o aún más allá, a la generación de otros estadios que, siendo también democráticos, puedan poner en evidencia, discutir y crear hipótesis que den soluciones efectivas a los problemas planteados.

CONCLUSIÓN


El desarrollo de una cultura democrática no consiste en defender una democracia ya instaurada sino en reconocer las características de un sistema democrático para poder aplicarlas, defenderlas y modificarlas cuando sea necesario y así favorecer el avance pleno de la sociedad. Para que esto sea posible es más que obligatoria la implantación de una educación política dentro del sistema educativo en sus niveles de formación más básicos para así poder conocer el nacimiento de este sistema, su desarrollo, cualidades y, como ya fue mencionado con anterioridad, sus formas de perversión, para así poder defender de forma consciente un sistema que, sin duda alguna, nos permite a todos crecer como sociedad.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Españoles, Maduro ha muerto. Cataluña lo ha matado.

Si hay algo evidente en este mes de convulsión social en Cataluña es que estamos ante la muerte -al menos mediática- de Nicolás Maduro. Cataluña ha sido, finalmente, la solución a todos los problemas venezolanos que inundaban nuestras pantallas televisivas durante los últimos meses, abrían y cerraban informativos y creaban una indignación súper o sea mega flipante entre la sociedad española tan concienciada socialmente.

Cataluña / El Roto

Poco o nada manoseo el mando de la televisión pero últimamente aparecía más la cara de Nicolás Maduro en los informativos nacionales que la de Juan Y Medio en el canal andaluz. La situación era insostenible: la de Venezuela y la de los informativos. En la sección de política nacional aparecía nuestro magnánime y queridísimo presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, hablando de Venezuela. Posteriormente, en la sección internacional, teníamos al propio Maduro hablando en su país y en los deportes resultaba que el Estadio Nacional de Fútbol de Venezuela estaba en malas condiciones -pero la plantilla del Real Madrid ¡en buenas!-. Solo El Tiempo nos daba un respiro anticiclónico para permitir que nuestros oídos descansasen de tanto Maduro. Poco les faltó para que las borrascas fueran todas de origen venezolano... ¡menos mal que llego Cataluña!

Hace un mes, sin embargo, Nicolás Maduro murió. Murió tras parir a Puigdemont, a Junqueras, a Artur Mas y a Ada Coulau. Murió rápido. Fue indoloro. Nada agónico. De golpe y plumazo. Parece que Cataluña ha cobrado más fuerza que nunca en nuestro día a día y ha dejado atrás los dolores pasados de otros pueblos y otras instituciones que servían, entonces, de tapadera a la corruptela española que lideraba nuestro panorama nacional.

No soy independentista


Qué sabios son algunos y que tontos somos todos -a su vez-. Me mojaré, por si alguien se atreve a decirme que me muestro equidistante -postura de cobardes para muchos, muy legítima en mi opinión-. Me mojaré y diré que no soy independentista pero pretendo no ser tampoco gilipollas.

Nací en Ávila hace unos años ya. Una pequeña ciudad donde el sentimiento de independencia no tiene mucha coherencia económica, social ni cultural. Un pueblecito al que mucha gente no sabría ni situar, a pesar de ser capital de provincia -a experiencias me remito-. Me voy a mojar aún un poquito más. He crecido en la cultura del federalismo; de creer en ello como solución estatal, de considerar que el independentismo catalán ha nacido de la semilla de la burguesía catalana y que lo que hoy en día está ocurriendo parte del infantilismo. Parte, ojo, su raíz, pero creo que sus frutos son los más maduros que está generando este país.

Qué queréis que os diga. Que los nacionalismos tienen un germen burgués es un hecho. El independentismo catalán ha sido -tradicionalmente- económico. Podemos compararlo con el vasco que, al contrario, ha sido de tradición cultural. Ha nacido de las clases de dominación económica que, viendo que su región -y razón no les faltaba- era más fructífera y rentable, no querían tener que dar parte al Estado Español -mucho menos industrializado por aquellas épocas y terriblemente derrochador-. Y es así, el independentismo catalán nació en lo que yo creo que se puede considerar una infantileza de las clases dominantes de la región y que así se ha materializado en los políticos que allí gobiernan, para mí totalmente ineptos -e ilegítimos- en sus funciones. 

Tampoco soy gilipollas


¿Pero sabéis de lo que estoy más convencida aún? De que lo que antes era meramente una cuestión económica se está convirtiendo en social; de que lo que un día fue cosa de unos pocos ricachones egoístas ahora está tomando un rumbo colectivo donde las calles se están llenando de gente: gente que cree, gente que quiere, gente que lucha. 

Protestas en Barcelona / El Correo
La imagen lo define a la perfección, si esta situación de colectivismo callejero se hubiese dado en las calles de Venezuela hubiesen saltado las alarmas informativas en nuestro país. Si ese coche de la Guardia Civil "tomado" por la gente hubiese sido "tomado" por la sociedad venezolana tendríamos ante nosotros el apoyo total de los altos cargos. Si este hombre de Intereconomía que ha deseado que la bomba nuclear de Kim Yong Un "caiga sobre Cataluña y así se solucionan todos los problemas" lo hubiese dicho en Estados Unidos, con pelo blanco y liderando la jefatura del Estado, hubiesen saltado todos los defensores de los derechos humanos para meterle, mínimo, un calcetín sucio en la boca. 

Es un error negar lo evidente. La revolución está ocurriendo, a pie de calle eso sí, no de urnas ni de institución. Los periódicos sacan en portada la cara de los altos cargos institucionales que regentan la Comunidad y se olvidan de las manifestaciones multitudinarias que tienen lugar. Si esto no estuviese ocurriendo en España, si no fuese Cataluña, las portadas no serían de hombres con corbata. Véanse las portadas que mencionaban las revueltas de Venezuela -de nuevo- o las de la Primavera Árabe -por cambiar de escenario-.

Pero el Gobierno español, inteligente en su cargo y acción, decide ordenar la detención de activistas catalanes, de cargos catalanes; de catalanes, en general. El mismo Gobierno que, días atrás, criticaba la existencia de presos políticos en Venezuela -en aquellos momentos en los que el país dominaba las pantallas televisivas, ahí sí-. Lo recordaréis: "Leopoldo López debe ser liberado. Expresarse es un derecho democrático". Este Gobierno español que decide no legalizar el referéndum porque no ha habido diálogo, pero que tampoco quiere dialogar porque no es legal el referéndum. Este Gobierno que cree en los vecinos; en el vecino del vecino que es el vecino pero... ¡pero Cataluña no es vecino! ¡Ni niña! No sabemos quién es la niña de las chuches de Rajoy pero sí sabemos que, Cataluña, no lo es.

En la Puerta del Sol / Beatriz Caballero
De nuevo me mojo, señores, si me lo permiten y si hasta aquí me han soportado. El otro día salía de trabajar y decidí acercarme a Sol donde la gente se manifestaba a favor del referéndum. Aplausos. Aplausos los que hubo allí y los que yo les doy desde aquí. Aplausos por lo que escuché. Por lo que viví. Porque allí no había Junqueras paseando. Allí había gente. Mis pelos de punta. Señera catalana. Bandera de Castilla. 

Ya he dicho por aquí que soy de Ávila, que no soy independentista, pero sí soy, y a mucha honra, una castellana convencida y muy sentida con mi región. Y ver ambas banderas juntas me aceleró el pulso. No, no soy independentista, ¡cómo voy a querer que se vaya Cataluña si para mí es una hermana de región! Creo que no hay mayor patriotismo que el que defiende la riqueza cultural y las diferencias en cuanto a la lengua, costumbres y sentimientos -pero esto es otro tema y hay cerrados de mente que no saben abrirse a la variedad de la vida-.


Habla, Pueblo, habla


No pude quedarme mucho y continué mi paseo hasta casa -manías mías, perdónenme-. En el camino pasé por la puerta del Congreso. Frente a él, una exposición; una exposición sobre la Transición. En la puerta de la exposición una inscripción: habla, Pueblo, habla. ¿Os acordáis de esa maravillosa canción que se entonaba contra el franquismo? Qué ironía leer de nuevo esa frase en los días que corren y por eso, más que nunca, quiero repetirla de nuevo. Además, no la digo yo y no la dicen en Cataluña. La dicen en Madrid, en una exposición estatal, a las puertas del Congreso: habla, Pueblo, habla.


Habla, Pueblo, habla / Beatriz Caballero


martes, 7 de marzo de 2017

Mamá, de mayor quiero que me regalen un aspirador ¡MULTICICLÓNICO!

No sé si ponerme seria, ponerme triste o ponerme a limpiar que parece que son mis quehaceres obligatorios y necesarios como mujer que soy. 

Me parió mi madre hace ya algunos años. Una mujer también. Mi padre también puso de su parte en mi creación, ¡vaya! Gracias a ambos-desde aquí os saludo-. Me vistieron de rosa, de azul, de blanco y de amarillo. Jamás tuve una película de princesas pero me sabía los documentales de los osos polares de memoria. ¡Y el Rey León! Me regalaron muñecas, muñecos, coches y pizarras. Crecí quitándoles la cabeza a las muñecas para poder contemplar con entusiasmo cómo esa pelota redonda que se introducía por el cuello les daba estabilidad. Quizá esta confesión me inhabilite para defender lo que aquí ahora defenderé con mis palabras: la igualdad.

Imagen de Mafalda

El otro día, a bastantes años ya de mis decapitaciones a las Barbies -también les rompía las ruedas a los coches, a ver si vais a creer lo que no es- decidí ¡oh, valiente! abrir mi bandeja de entrada. Resulta que, por si no lo saben ustedes, tengo un correo electrónico, bueno uno no, tengo varios. ¡Valiente!

Groupon me avisaba de una fantástica noticia. ¡Se acercaba el día de la mujer! Resulta que después de que mi madre me pariese una serie de acontecimientos me hicieron interiorizar mi condición de mujer: tenía que ir guapa desde ese momento en adelante por los siglos de los siglos ¡AMÉN! (Y amen, sin tilde, sobre todo si son mujeres, amen por encima de vuestros cuerpos y mentes). Por esta razón yo me di por aludida en este mensaje. ¿¡Van a regalarme algo!?

El maravilloso mensaje que me llamó la atención

Me encantaría hacer una pausa para explicar que esto ya olía a chamusquina, siempre que se intente regalar algo en el día de la mujer trabajadora va a oler a chamusquina, a podrido y a polvo ¡sobre todo a polvo! Pero no quiero entretenerme porque doy por hecho que quien está leyendo esto comprende mi enfado ante el hecho de realizar regalos en este día sin saber tan siquiera lo que en él se conmemora. Y si no lo sabéis podéis ir cerrando esta pestaña y abriendo la Wikipedia, por ese orden por favor. Gracias.

Regalos, regalos, regalos, ¡joder mamá! ¡Ya sé para qué me pariste aquel día! Si es que lo he sabido desde siempre. Hay días, supongo que nos pasa a todos pero a las mujeres más -ya sabéis eso de los estrógenos y blablabla- que no sabemos lo que queremos en nuestra vida. Yo llevaba una semana dudándolo pero ¡Groupon me ha abierto los ojos! Sí, mamá, Groupon y no tú tus zumos de naranja a los que se les iba las vitaminas. 







Un centro de fregado, un corset modelador, una aspiradora muticiclónica. ¡MULTICICLÓNICA! ¿No os suena a los juguetes de los niños? Y digo bien, sí: NIÑOS. Cilónico. ¡SÚPER BESTIA!

Después de un ratito irónico riéndome en exceso me comencé a enfadar -vaya mujer, ¿te vino la regla?-. Corriendo a por una compresa a denunciar ante el Gobierno tan tremenda falta de respeto me metí en la página de nuestro maravilloso Partido Popular, que anda festejando el Día Internacional de la Mujer con un programa repleto de actos a favor de la igualdad entre sexos.



Menos mal que aún me queda un lugar al que recurrir, mi ciudad natal, Ávila. Me avisa una compañera de un acto maravilloso organizado por la Confae (Confederación abulense de empresarios) para este día que tanto parece tener que celebrar. ¡VAMOS A VER QUE NOS REGALA! ¿IGUALDAD? ¿SALARIO JUSTO? QUÉ ILUSIÓOOOOON



¡Mamá, mamá! ¡Una cata de vinos! ¡Menos mal que me pariste mujer!

Quizá, quiero creer, la gente esté a favor de la igualdad, quizá la gente no dé las mayores cifras de audiencias a programas que fomenten la discriminación, quizá se vete al colectivo estúpido de aparecer en la caja tonta, pero cuál es mi sorpresa cuando...



La buena madre que es la novia de Kiko Rivera, según nos asegura, y el delantal que Osborne le da a Miguel Poveda para su novia -que por cierto es un reconocido homosexual ¡pa' mear y no echar gota!- me demuestran una cosa. Una única verdad: EL MACHISMO ES UNA INVENCIÓN.

Esto, señores, es vida. ¿Dónde ven el machismo? ¿Dónde lo ven en cada vuelta a casa con miedo de una mujer que camina sola? ¡Ah, claro, en su falda! ¿Dónde lo ven en cada mujer asesinada a sangre fría a manos de sus parejas ex parejas? ¡Ah, claro, en sus denuncias falsas! ¿Dónde lo ven en cada "con eso no salgas que se te ve todo"? Tienes que ser más señorita. Lloras como una niña. La señora de la limpieza. La ama de casa. Me la tiro y que se pire. 

Es que, de verdad, somos unas exageradas. Nos dejan entrar gratis en las discotecas y nos quejamos. Nos regalan un delantal y también nos quejamos. Un aspirador ¡¡¡¡MULTICICLÓNICO!!!! y aún tenemos los ovarios de quejarnos. Menos mal que cuando nos matan nos dejamos de quejar.

jueves, 15 de diciembre de 2016

¡Eh, que por lo menos cobras!

Escribo desde la oficina, con un montón de folios acumulados a mi lado izquierdo con una inscripción "por hacer" y otro montón a mi lado derecho con otra "hecho". No es que me apetezca quejarme pero mi cabeza está a punto de reventar y de largarse de vacaciones, la fiebre está comenzándome a subir pero aquí sigo yo y, lo mejor, no puedo quejarme porque ¡por lo menos cobro!

Tengo un contrato de aprendizaje en prácticas en el que se da por hecho que tengo ya todos los conocimientos suficientes para realizar las tareas de mis jefes. Por ello me ordenan que las realice, dando por hecho que la parte del contrato "de aprendizaje" puede pasarse por alto, pero no así la parte de "en prácticas" no vaya a ser que por hacer el trabajo de mis jefes me dé por rebelarme y querer cobrar lo mismo que ellos pero ¡cuidado!, ¡por lo menos cobro!

Veo a final de mes cómo los ingresos en mi cuenta bancaria se disputan la carrera por llegar a línea de meta con el pago de mi alquiler. Rezo a las Supernenas para que llegue primero el ingreso que el pago y tan pronto como veo que entra el dinero veo también que sale, dejándome un maravilloso margen de cincuenta euros para poder sucumbir a mis placeres más ornamentales como, por ejemplo, comprarme dos filetes de ternera, una pechuga de pollo (¡si hay suerte pillaré oferta y compraré el pollo entero!), un lomo de atún y un par de huevos (que es lo que hay que echarle al final de cada mes para que salga bien la jugada) pero, conste aquí que no me quejo, ¡por lo menos cobro!

La culpa es nuestra, señores. Lo es. Día sí y día también tengo que aguantar a quien me dice "no te quejes, que por lo menos cobras". Entonces entrecierro los ojos, ladeo la boca, levanto las cejas (no lo hagan, queda absurdo) y pregunto "ah, ¿que tú no cobras?". "No" responde ensanchándose como un pavo real al que se le va a hacer una foto "yo con la experiencia tengo, ya llegará el momento de cobrar"

¡Já, me río!

Con la experiencia ya les digo yo que no se paga el alquiler, ni la Universidad, ni esos lomos de atún, ni los filetes de ternera, ¡ni si quiera los de pollo! Y que les voy a decir de ese par de huevos para llegar a fin de mes que quedan tachados por completo de la lista de la compra. 




El día que quieras dejar de vivir de la experiencia llegará otro papanatas, porque no hay otro adjetivo posible para describirlo, que acepte un contrato precario en el que no cobre que, encima, dé las gracias por la experiencia y aplauda porque le dan de alta en la Seguridad Social (¡aplaudan todos!). Y tú, que un día fuiste así, verás cómo ahora que quieres pagarte un filete de ternera digno (¡vivan los filetes de ternera dignos!) y reclamas tu derecho a recibir remuneración, serás fulminantemente sustituido por el agradecido y barato joven que un día tenía tu misma cara, mismo nombre y, sobre todo, mismo espíritu.

Pero cuando vuelvas a verme por la calle dímelo de nuevo, dime que no me queje, dime:

¡Eh, por lo menos cobras! 

jueves, 24 de noviembre de 2016

Y qué me dicen del presente de "la generación sin futuro"

Nos han hecho creer de forma amarga que nuestro mayor problema es que somos la generación sin futuro, que somos los primeros que vamos a ir a peor con el paso de los años

Es bien sencillo. Estudia, estudia y estudia aún un poco más si es posible para lograr escalar puestos en tu formación académica pero ten claro que cuando dejes de escalar te vas a encontrar en la cima de tu formación, con un abismo a un lado y con todo el camino escalado por el otro. Cuando llegues a esa situación tú decides; o te lanzas al abismo o te quedas sentado y no haces, siendo políticamente correctos, ni el huevo. Pero vamos, ni el huevo, ni las patatas. Porque dime tú, joven estudiante que has llegado a la cima de tu formación, cómo vas a comprar un par de huevos y una patatita de estas viejas ricas si no tienes curro a la vista. 

Es un panorama desolador. Nos pintan un futuro negro. Unos años por venir duros. Fríos. Un tiempo de incertidumbre. ¡Los ovarios! ¡¿Y el presente qué?! Nos están dibujando un horizonte tan pésimo que nos creemos que es lo peor que nos va a tocar y no somos conscientes de que estamos subiendo ahora, hoy en día, esa cuesta que nos llevará a la cima. Y la estamos subiendo con más peso a la espalda del que nos creemos tener. 

Nos han colgado una mochila repleta de responsabilidades. Empezando por la de dejar de ser la generación nini para para a ser la generación sísí. Una mochila con estudios, trabajos, deportes, actividades, cuidado de padres, de hermanos, de amigos, de hijos, de familiares en general, de perros, de gatos, de más estudios porque si no haces dos no tienes nada, de más trabajo porque si no tienes dos no llegas a fin de mes, de otro trabajo más porque resulta que en los dos anteriores no cobras. Una mochila con desmotivación, sin inquietudes, con obligaciones, con desgana y con pesimismo.

Hoy estamos escalando la montaña con una mochila repleta de "se busca gente joven con experiencia". Pero ahí estamos, escalando la montaña sin experiencia para ver si alguien nos la da aunque sea por cuatro perras y podemos así tener esa experiencia que nos haga ir a por ese deseado puesto de trabajo remunerado y que nos digan "usted ya no es joven y pedimos gente joven con experiencia". ¡Nos ha jodido! Y perdónenme la expresión pero una ya se cabrea. ¿Cómo no me voy a haber hecho mayor si llevo media vida buscando la experiencia?

Viñeta de Forges

Nos han hecho creer de forma amarga que nuestro mayor problema es que somos la generación sin futuro, que somos los primeros que vamos a ir a peor con el paso de los años y no nos hemos parado a pensar que quizá lo más duro es que somos la generación sin presente y que estamos pasando lo peor de nuestros años. 

Pero aquí estamos nosotros, los del futuro desolador con un presente pésimo del que no somos conscientes porque nos pintan aún peor esa cima a la que nos tocará llegar. Pues no señores, no. Me niego. Yo llegaré a esa cima y no tendré ni que sentarme, ni que tirarme al vacío. Tendré un helicóptero que me recoja para amenizarme el camino y un jet privado que escuche mis lamentos y mis súplicas. Quizá no, no lo tenga. Quizá eso lo tengan unos pocos. Pero me sigo negando. Tendré un pájaro al que agarrarme para echar a volar y huir lejos. Quizá tampoco. Pero no importa. Porque mientras estoy ascendiendo a esa cima sé que tengo algo que me ameniza mi camino y es el pensar que el futuro no será tan negro como nos lo pintan o al menos no tanto como lo es el presente. Al menos que nos dejen hacer el huevo -y las patatas-. Y soñar. 

Que nos dejen soñar.




domingo, 20 de septiembre de 2015

¡Invita Montoro!

La mejora económica es un hecho. No podemos negarlo. Y cuando digo que no podemos, es que no podemos. Vamos, con otras palabras, que no nos dejan afirmar lo contrario. ¡Cualquiera!

Hace unos años ya que me enteré que la cerveza es cosa de ricos. Hablo de 2013, Montoro se disponía a presentar los Presupuestos Generales para el año 2014 y aseguraba que se trataban de los “presupuestos de la recuperación”. No puedo ponerlo con mayúsculas puesto que más que el nombre propio de los Presupuestos, se trata del nombre común. ¡Y tan común! Ya que un año después repetiría sus palabras, como si el guión se hubiese traspapelado y estuviese leyendo de nuevo los Presupuestos del año anterior. Ni corto ni perezoso aseguró, ya en 2014, que lo que tenía delante eran los “presupuestos de la consolidación de la recuperación” prevista para el año 2015.

Continúa en... http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/4758-invita-montoro.html

Continúo aquí ya que la Plataforma Publicoscopia ha cerrado

La cerveza es cosa de ricos, como iba diciendo, y es que, desde el año 2013, no hay verano que no haya escuchado una frase tan lapidaria como “y que después digan que hay crisis, ¡si las terrazas de los bares están llenas!”. Montoro se emociona, se le sube la cerveza a la cabeza y decide, de nuevo, presentar los Presupuestos Generales del Estado para el año 2016 calificándolos de “los presupuestos de la recuperación”.

Nadie puede negar que este verano las terrazas también se han llenado. Por tanto -y por tan poco- es
lógico afirmar que estamos saliendo de la crisis, al igual que en 2013, que en 2014... La locura sería
relacionar las terrazas llenas con las ganas de tomarse una cervecita relajado disfrutando de las tan merecidas vacaciones que tus limitados ahorros permiten financiarte. ¡Para nada! Yo me tomo una cerveza y Rato, mientras tanto, olvida sus problemas fiscales navegando en yate.

Los datos afirman que seguimos sin crear empleo juvenil, que los parados de larga duración siguen sin encontrar trabajo y que el poder adquisitivo de los pensionistas no debería permitir gastos en cervecitas veraniegas. Aún así estos “presupuestos de la recuperación” parecen prometer una subida de las pensiones, a la vez que Luis María Linde, el gobernador del Banco de España, afirma que la situación de estas es insostenible a través de cotizaciones sociales y solo podrían financiarse mediante la recaudación de impuestos. Pero estos Presupuestos parecen pintarnos unas fabulosas rebajas fiscales, que para malpensados o acertados podrían tacharse de electoralistas. Mientras, las grandes empresas contribuyen con una media del 6%, debido a las deducciones, créditos fiscales y beneficios diversos y el IBI sigue siendo “cuestión de ateos”.

Con Montoro presentando unos presupuestos de traca y los economistas asegurando que son de truco, el final de agosto comienza a vaciar algunas de las terrazas que se llenaron de pensionistas adinerados y parados ricachones. Entonces, todos nos volveremos pobres y cambiaremos la cerveza fresquita por el café calentito que, como ya se encargó de asegurar nuestro anterior presidente, cuesta alrededor de los ochenta céntimos. ¿Volveremos en invierno de nuevo a la crisis? ¡La que está liando Zapatero!

domingo, 22 de marzo de 2015

Transparencia y Gobierno Abierto entre opacas bambalinas

Estamos viviendo lo que algunos han acordado denominar boom ciudadano con un creciente interés por las técnicas de gobierno abierto y participación ciudadana. La prensa alternativa se abre paso con el llamado periodismo ciudadano y parece que las movilizaciones a favor de una democracia real y representativa toman fuerza.

Este fenómeno no se queda solo a pie de calle sino que ahora son muchos los ayuntamientos y las delegaciones gubernamentales que se apuntan a la sensación del momento. El Gobierno, a su vez, abre el opaco, porque no puede adjetivarse de otra forma, Portal de la Transparencia y a todos se les llena la boca con la tríada que no debe faltar en este año electoral: Gobierno Abierto, Transparencia y Participación Ciudadana.

Podríamos pensar que una ráfaga de aire con algo de espíritu democrático ha entrado por las ventanas de las instituciones pero quizá sería un pensamiento demasiado aventurado y optimista.

Continúa en ... http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/3650-transparencia-y-gobierno-abierto-entre-opacas-bambalinas.html 

Como la plataforma Publicoscopia ha cerrado continúo aquí:

En este boom de cifras y datos a gran velocidad parece que todos sabemos un poco de todo, que estamos enterados de lo que ocurre y que la estafa ya no es posible porque tenemos los mecanismos suficientes para ponerle barreras y paliarla. Sin mucho esfuerzo encendemos la televisión y tenemos información relativa a la actualidad política y económica, una información que no para de crecer. Los casos de corrupción y sus correspondientes cifras se suceden en los medios pero, a diferencia de lo que ocurría hace unos años, hoy podemos informarnos. Al menos eso creemos, o eso queremos creer; como prefieran.

Hay millones para dar y regalar. Los 120 millones de euros del Caso Gürtel, que tan pronto asciende a 168 millones como disminuye de nuevo a 120, y la dichosa contabilidad B con la que Ana Mato hacía unas fiestas bastante divertidas; la misma que no sabía nada del Jaguar que recibió como regalo su marido, Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo, por valor de 8 millones de pesetas. Luis Bárcenas,
mientras, metido en el meollo del asunto pero a la vez fuera de él. Resulta que, según dicen desde el Partido Popular, el antiguo tesorero y senador del Partido Popular no tenía nada que ver con el Partido Popular... vamos, un jaleo. Mientras tanto Carlos Fabra, el que tanta suerte tiene -o tenía- con la lotería, aseguraba que él frenó la Gürtel en Castellón, poco tiempo después de que su hija espetara, al parecer, aquella magnífica frase a los parados tras el anuncio de los recortes: que se jodan. Los millones que se balancean en torno al caso ERE de Andalucía, que tan pronto son 136 millones como 152 millones, cifra que en algún medio de comunicación asciende a 900 millones.

Mientras tanto, en el caso Nóos, con Urdangarín en el centro de la diana, se estafan más de 16 millones de euros. El 24 de diciembre de 2011, la persona con carácter inviolable recuerda que “la justicia es igual para todos”; el Rey, como siempre, tan campechano e irónico. Que la justicia no es igual para todos lo sabe él y lo saben los muchos que, introducidos en Bankia, han cometido barbaridades de la talla de las Tarjetas Black, la firma de preferentes y la fraudulenta salida a bolsa de la entidad; total, millones y millones de euros, qué más da si son 23.000 millones de suma total, o 15 millones de forma desglosada como algunos pretenden mostrar.

¿Qué importa la cifra? Somos inmunes a los millones. Nos cansa oír hablar de los casos y casos de
corrupción que salpican España. El Caso Malaya y sus iniciales 670 millones de euros que acabarán
siendo 245,1 millones; el Caso Palau que parece cifrado en más de 19 millones, llegando a los 35,1
millones, dependiendo del medio del que se obtenga la información; todo ello sumado a los 22 millones del 'caso Cooperación' en Valencia. Tenemos casos de corrupción para todo, casos que por su nombre pueden deducirse, como el Caso Nueva Rumasa, y algunos otros que tenemos que esforzarnos más para averiguar de qué tratan, véase caso Pokemon. Hay casos con color de partido y casos que no entienden de color, en los que parece que el dinero está lavado, pero no desteñido, porque aquí se mezclan los colores sin importar consecuencias, como el Caso Púnica y sus 250 millones de euros.

Un estudio de la Universidad de Las Palmas ponía cifra, hace dos años, al coste social de la corrupción: 40.000 millones de euros anuales. Por aquel entonces, el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional situaba a España en los 65 puntos (donde 100 es percepción de ausencia de corrupción y 0 es percepción de alta corrupción). A nuestro nivel, con 64 puntos, se localizaba ni más ni menos que Botsuana, aquel fatídico lugar de cacería del rey Juan Carlos, que inició el “annus horribilis” de la Casa Real española. Un 2012 que, además de continuar con la ya conocida trama de corrupción de Urdangarín, incluía el golpeo en el hombro del rey a su chófer, el disparo en el pie de Froilán y la dudosa cordialidad de las relaciones dentro de la Familia Real. Y es que en el boom informativo hay de todo, no solo cifras de corrupción. Hay un Pequeño Nicolás, una Ley Mordaza. Hay también aplausos; aplausos al juez Castro por imputar a la infanta Cristina pero hay, además, aplausos para Sonia Castedo, imputada mientras ocupaba la alcaldía de Alicante.

Las cifras se nos quedan grandes, los millones de euros estafados se vuelven transparentes y nos muestran una realidad insostenible. Recordar cuál es la cantidad exacta en el caso de corrupción de los ERE, Gürtel y demás casos de corrupción es difícil, por la magnitud de estas cifras. No somos conscientes de cuánto es cada millón, quizá el ciudadano de a pie es demasiado humilde como para comprender que le deben tal cantidad de dinero por estafa. Son los hechos los que provocan mayor indignación en la opinión pública, las palabras y las imágenes, y las cifras pequeñas, las que más duelen, ya que son las que más recuerdan nuestro día a día: la hipoteca, las facturas, el sueldo... Recordamos aquel “¡que se jodan!”, el “lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, los brotes verdes de la economía y también sabemos que Pequeño Nicolás se abre una cuenta en Twitter.

¿Y quién sabe mejor que nadie lo que más les duele a los ciudadanos? Las instituciones, la
Administración Pública, el Gobierno y la prensa tradicional. Parece que últimamente es más fácil irse a Grecia y a Venezuela que quedarse en España y mostrar las cifras y la actualidad. El Gobierno lo sabe, si los números son pequeños duelen más. Y hablar de miles, en vez de millones funciona a la perfección. Una cantidad no muy grande de dinero y Grecia hacen una combinación perfecta, tal y como muestra parte de la prensa que nos ha hecho creer que este país debe a cada español unos 500 euros. Y es entonces cuando el ministro Margallo vuelve a jugar con las cifras en millones, para tratar de ocultar el engaño. Según él, España había aportado a Grecia 32.700 millones de euros cuando realmente son 26.000 (19.000 en avales y 7.000 en transferencias reales). Además, si jugamos con las
pensiones o el desempleo duele aún más. Con la cantidad "pagada", según el ministro, se podían aumentar las pensiones un 38% y las prestaciones por desempleo un 50%. De nuevo falso: para aumentar las pensiones un 38% (sobre la consignación actual: 131.658 millones) se necesitarían 50.030 millones. Y para incrementar las prestaciones por desempleo un 50% (sobre 25.300) se necesitarían 12.650 millones. En total 62.680 millones de euros (casi el doble de la aportación a Grecia según el ministro). Una cifra que sí se lograría con la devolución del dinero estafado en los casos de corrupción.

La prensa también lo tiene claro. Las cifras en miles de euros es la llave que abre la puerta a la
indignación de la ciudadanía. En este caso la combinación perfecta son miles de euros y Venezuela.
“Monedero ingresó los 425.000 euros de Venezuela en su cuenta personal”. No es necesario analizar la frase y buscar dónde está el delito, si lo hay; simplemente con dar una cifra en miles de euros se logra el objetivo: asustar.
Los millones se nos quedan grandes y los imputados son muchos. Perdón, investigados. De eufemismos sí estamos sobrados, y de investigados también. El Gobierno se ha tomado en serio lo de la transparencia y limpieza institucional y ha eliminado el término imputado. Ahora ya estamos limpios de imputados.

El Gobierno Abierto, la Transparencia y la Participación Ciudadana a la que se apuntan las instituciones son más un gobierno cerrado, opaco y falto de participación ciudadana. El Portal de la Transparencia no sirve de nada si solo nos permiten acceder al portal, decorado y limpio, y no nos dejan entrar en cada una de las puertas a las que se accede mediante este portal. Las instituciones gubernamentales se encierran en su carácter lampedusiano, ellas son los primeras que saben que todo debe cambiar para que todo permanezca igual y lo están aplicando a la perfección.