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martes, 7 de marzo de 2017

Mamá, de mayor quiero que me regalen un aspirador ¡MULTICICLÓNICO!

No sé si ponerme seria, ponerme triste o ponerme a limpiar que parece que son mis quehaceres obligatorios y necesarios como mujer que soy. 

Me parió mi madre hace ya algunos años. Una mujer también. Mi padre también puso de su parte en mi creación, ¡vaya! Gracias a ambos-desde aquí os saludo-. Me vistieron de rosa, de azul, de blanco y de amarillo. Jamás tuve una película de princesas pero me sabía los documentales de los osos polares de memoria. ¡Y el Rey León! Me regalaron muñecas, muñecos, coches y pizarras. Crecí quitándoles la cabeza a las muñecas para poder contemplar con entusiasmo cómo esa pelota redonda que se introducía por el cuello les daba estabilidad. Quizá esta confesión me inhabilite para defender lo que aquí ahora defenderé con mis palabras: la igualdad.

Imagen de Mafalda

El otro día, a bastantes años ya de mis decapitaciones a las Barbies -también les rompía las ruedas a los coches, a ver si vais a creer lo que no es- decidí ¡oh, valiente! abrir mi bandeja de entrada. Resulta que, por si no lo saben ustedes, tengo un correo electrónico, bueno uno no, tengo varios. ¡Valiente!

Groupon me avisaba de una fantástica noticia. ¡Se acercaba el día de la mujer! Resulta que después de que mi madre me pariese una serie de acontecimientos me hicieron interiorizar mi condición de mujer: tenía que ir guapa desde ese momento en adelante por los siglos de los siglos ¡AMÉN! (Y amen, sin tilde, sobre todo si son mujeres, amen por encima de vuestros cuerpos y mentes). Por esta razón yo me di por aludida en este mensaje. ¿¡Van a regalarme algo!?

El maravilloso mensaje que me llamó la atención

Me encantaría hacer una pausa para explicar que esto ya olía a chamusquina, siempre que se intente regalar algo en el día de la mujer trabajadora va a oler a chamusquina, a podrido y a polvo ¡sobre todo a polvo! Pero no quiero entretenerme porque doy por hecho que quien está leyendo esto comprende mi enfado ante el hecho de realizar regalos en este día sin saber tan siquiera lo que en él se conmemora. Y si no lo sabéis podéis ir cerrando esta pestaña y abriendo la Wikipedia, por ese orden por favor. Gracias.

Regalos, regalos, regalos, ¡joder mamá! ¡Ya sé para qué me pariste aquel día! Si es que lo he sabido desde siempre. Hay días, supongo que nos pasa a todos pero a las mujeres más -ya sabéis eso de los estrógenos y blablabla- que no sabemos lo que queremos en nuestra vida. Yo llevaba una semana dudándolo pero ¡Groupon me ha abierto los ojos! Sí, mamá, Groupon y no tú tus zumos de naranja a los que se les iba las vitaminas. 







Un centro de fregado, un corset modelador, una aspiradora muticiclónica. ¡MULTICICLÓNICA! ¿No os suena a los juguetes de los niños? Y digo bien, sí: NIÑOS. Cilónico. ¡SÚPER BESTIA!

Después de un ratito irónico riéndome en exceso me comencé a enfadar -vaya mujer, ¿te vino la regla?-. Corriendo a por una compresa a denunciar ante el Gobierno tan tremenda falta de respeto me metí en la página de nuestro maravilloso Partido Popular, que anda festejando el Día Internacional de la Mujer con un programa repleto de actos a favor de la igualdad entre sexos.



Menos mal que aún me queda un lugar al que recurrir, mi ciudad natal, Ávila. Me avisa una compañera de un acto maravilloso organizado por la Confae (Confederación abulense de empresarios) para este día que tanto parece tener que celebrar. ¡VAMOS A VER QUE NOS REGALA! ¿IGUALDAD? ¿SALARIO JUSTO? QUÉ ILUSIÓOOOOON



¡Mamá, mamá! ¡Una cata de vinos! ¡Menos mal que me pariste mujer!

Quizá, quiero creer, la gente esté a favor de la igualdad, quizá la gente no dé las mayores cifras de audiencias a programas que fomenten la discriminación, quizá se vete al colectivo estúpido de aparecer en la caja tonta, pero cuál es mi sorpresa cuando...



La buena madre que es la novia de Kiko Rivera, según nos asegura, y el delantal que Osborne le da a Miguel Poveda para su novia -que por cierto es un reconocido homosexual ¡pa' mear y no echar gota!- me demuestran una cosa. Una única verdad: EL MACHISMO ES UNA INVENCIÓN.

Esto, señores, es vida. ¿Dónde ven el machismo? ¿Dónde lo ven en cada vuelta a casa con miedo de una mujer que camina sola? ¡Ah, claro, en su falda! ¿Dónde lo ven en cada mujer asesinada a sangre fría a manos de sus parejas ex parejas? ¡Ah, claro, en sus denuncias falsas! ¿Dónde lo ven en cada "con eso no salgas que se te ve todo"? Tienes que ser más señorita. Lloras como una niña. La señora de la limpieza. La ama de casa. Me la tiro y que se pire. 

Es que, de verdad, somos unas exageradas. Nos dejan entrar gratis en las discotecas y nos quejamos. Nos regalan un delantal y también nos quejamos. Un aspirador ¡¡¡¡MULTICICLÓNICO!!!! y aún tenemos los ovarios de quejarnos. Menos mal que cuando nos matan nos dejamos de quejar.

jueves, 15 de diciembre de 2016

¡Eh, que por lo menos cobras!

Escribo desde la oficina, con un montón de folios acumulados a mi lado izquierdo con una inscripción "por hacer" y otro montón a mi lado derecho con otra "hecho". No es que me apetezca quejarme pero mi cabeza está a punto de reventar y de largarse de vacaciones, la fiebre está comenzándome a subir pero aquí sigo yo y, lo mejor, no puedo quejarme porque ¡por lo menos cobro!

Tengo un contrato de aprendizaje en prácticas en el que se da por hecho que tengo ya todos los conocimientos suficientes para realizar las tareas de mis jefes. Por ello me ordenan que las realice, dando por hecho que la parte del contrato "de aprendizaje" puede pasarse por alto, pero no así la parte de "en prácticas" no vaya a ser que por hacer el trabajo de mis jefes me dé por rebelarme y querer cobrar lo mismo que ellos pero ¡cuidado!, ¡por lo menos cobro!

Veo a final de mes cómo los ingresos en mi cuenta bancaria se disputan la carrera por llegar a línea de meta con el pago de mi alquiler. Rezo a las Supernenas para que llegue primero el ingreso que el pago y tan pronto como veo que entra el dinero veo también que sale, dejándome un maravilloso margen de cincuenta euros para poder sucumbir a mis placeres más ornamentales como, por ejemplo, comprarme dos filetes de ternera, una pechuga de pollo (¡si hay suerte pillaré oferta y compraré el pollo entero!), un lomo de atún y un par de huevos (que es lo que hay que echarle al final de cada mes para que salga bien la jugada) pero, conste aquí que no me quejo, ¡por lo menos cobro!

La culpa es nuestra, señores. Lo es. Día sí y día también tengo que aguantar a quien me dice "no te quejes, que por lo menos cobras". Entonces entrecierro los ojos, ladeo la boca, levanto las cejas (no lo hagan, queda absurdo) y pregunto "ah, ¿que tú no cobras?". "No" responde ensanchándose como un pavo real al que se le va a hacer una foto "yo con la experiencia tengo, ya llegará el momento de cobrar"

¡Já, me río!

Con la experiencia ya les digo yo que no se paga el alquiler, ni la Universidad, ni esos lomos de atún, ni los filetes de ternera, ¡ni si quiera los de pollo! Y que les voy a decir de ese par de huevos para llegar a fin de mes que quedan tachados por completo de la lista de la compra. 




El día que quieras dejar de vivir de la experiencia llegará otro papanatas, porque no hay otro adjetivo posible para describirlo, que acepte un contrato precario en el que no cobre que, encima, dé las gracias por la experiencia y aplauda porque le dan de alta en la Seguridad Social (¡aplaudan todos!). Y tú, que un día fuiste así, verás cómo ahora que quieres pagarte un filete de ternera digno (¡vivan los filetes de ternera dignos!) y reclamas tu derecho a recibir remuneración, serás fulminantemente sustituido por el agradecido y barato joven que un día tenía tu misma cara, mismo nombre y, sobre todo, mismo espíritu.

Pero cuando vuelvas a verme por la calle dímelo de nuevo, dime que no me queje, dime:

¡Eh, por lo menos cobras! 

jueves, 24 de noviembre de 2016

Y qué me dicen del presente de "la generación sin futuro"

Nos han hecho creer de forma amarga que nuestro mayor problema es que somos la generación sin futuro, que somos los primeros que vamos a ir a peor con el paso de los años

Es bien sencillo. Estudia, estudia y estudia aún un poco más si es posible para lograr escalar puestos en tu formación académica pero ten claro que cuando dejes de escalar te vas a encontrar en la cima de tu formación, con un abismo a un lado y con todo el camino escalado por el otro. Cuando llegues a esa situación tú decides; o te lanzas al abismo o te quedas sentado y no haces, siendo políticamente correctos, ni el huevo. Pero vamos, ni el huevo, ni las patatas. Porque dime tú, joven estudiante que has llegado a la cima de tu formación, cómo vas a comprar un par de huevos y una patatita de estas viejas ricas si no tienes curro a la vista. 

Es un panorama desolador. Nos pintan un futuro negro. Unos años por venir duros. Fríos. Un tiempo de incertidumbre. ¡Los ovarios! ¡¿Y el presente qué?! Nos están dibujando un horizonte tan pésimo que nos creemos que es lo peor que nos va a tocar y no somos conscientes de que estamos subiendo ahora, hoy en día, esa cuesta que nos llevará a la cima. Y la estamos subiendo con más peso a la espalda del que nos creemos tener. 

Nos han colgado una mochila repleta de responsabilidades. Empezando por la de dejar de ser la generación nini para para a ser la generación sísí. Una mochila con estudios, trabajos, deportes, actividades, cuidado de padres, de hermanos, de amigos, de hijos, de familiares en general, de perros, de gatos, de más estudios porque si no haces dos no tienes nada, de más trabajo porque si no tienes dos no llegas a fin de mes, de otro trabajo más porque resulta que en los dos anteriores no cobras. Una mochila con desmotivación, sin inquietudes, con obligaciones, con desgana y con pesimismo.

Hoy estamos escalando la montaña con una mochila repleta de "se busca gente joven con experiencia". Pero ahí estamos, escalando la montaña sin experiencia para ver si alguien nos la da aunque sea por cuatro perras y podemos así tener esa experiencia que nos haga ir a por ese deseado puesto de trabajo remunerado y que nos digan "usted ya no es joven y pedimos gente joven con experiencia". ¡Nos ha jodido! Y perdónenme la expresión pero una ya se cabrea. ¿Cómo no me voy a haber hecho mayor si llevo media vida buscando la experiencia?

Viñeta de Forges

Nos han hecho creer de forma amarga que nuestro mayor problema es que somos la generación sin futuro, que somos los primeros que vamos a ir a peor con el paso de los años y no nos hemos parado a pensar que quizá lo más duro es que somos la generación sin presente y que estamos pasando lo peor de nuestros años. 

Pero aquí estamos nosotros, los del futuro desolador con un presente pésimo del que no somos conscientes porque nos pintan aún peor esa cima a la que nos tocará llegar. Pues no señores, no. Me niego. Yo llegaré a esa cima y no tendré ni que sentarme, ni que tirarme al vacío. Tendré un helicóptero que me recoja para amenizarme el camino y un jet privado que escuche mis lamentos y mis súplicas. Quizá no, no lo tenga. Quizá eso lo tengan unos pocos. Pero me sigo negando. Tendré un pájaro al que agarrarme para echar a volar y huir lejos. Quizá tampoco. Pero no importa. Porque mientras estoy ascendiendo a esa cima sé que tengo algo que me ameniza mi camino y es el pensar que el futuro no será tan negro como nos lo pintan o al menos no tanto como lo es el presente. Al menos que nos dejen hacer el huevo -y las patatas-. Y soñar. 

Que nos dejen soñar.




domingo, 20 de septiembre de 2015

¡Invita Montoro!

La mejora económica es un hecho. No podemos negarlo. Y cuando digo que no podemos, es que no podemos. Vamos, con otras palabras, que no nos dejan afirmar lo contrario. ¡Cualquiera!

Hace unos años ya que me enteré que la cerveza es cosa de ricos. Hablo de 2013, Montoro se disponía a presentar los Presupuestos Generales para el año 2014 y aseguraba que se trataban de los “presupuestos de la recuperación”. No puedo ponerlo con mayúsculas puesto que más que el nombre propio de los Presupuestos, se trata del nombre común. ¡Y tan común! Ya que un año después repetiría sus palabras, como si el guión se hubiese traspapelado y estuviese leyendo de nuevo los Presupuestos del año anterior. Ni corto ni perezoso aseguró, ya en 2014, que lo que tenía delante eran los “presupuestos de la consolidación de la recuperación” prevista para el año 2015.

domingo, 22 de marzo de 2015

Transparencia y Gobierno Abierto entre opacas bambalinas

Estamos viviendo lo que algunos han acordado denominar boom ciudadano con un creciente interés por las técnicas de gobierno abierto y participación ciudadana. La prensa alternativa se abre paso con el llamado periodismo ciudadano y parece que las movilizaciones a favor de una democracia real y representativa toman fuerza.

Este fenómeno no se queda solo a pie de calle sino que ahora son muchos los ayuntamientos y las delegaciones gubernamentales que se apuntan a la sensación del momento. El Gobierno, a su vez, abre el opaco, porque no puede adjetivarse de otra forma, Portal de la Transparencia y a todos se les llena la boca con la tríada que no debe faltar en este año electoral: Gobierno Abierto, Transparencia y Participación Ciudadana.

Podríamos pensar que una ráfaga de aire con algo de espíritu democrático ha entrado por las ventanas de las instituciones pero quizá sería un pensamiento demasiado aventurado y optimista.

lunes, 12 de enero de 2015

Democracia, Pan y Fútbol

 El bar, la red social por antonomasia, ha reclutado en sus filas desde tiempos inmemoriales a numerosos comentaristas deportivos de bar, aquellos que se reunían cada domingo para ver el partido y lo comentaban como si de verdaderos periodistas deportivos se tratase. Estos periodistas de bares formaban la opinión pública de la España que retrataba la época de la pre-crisis. Era la España del "pan y fútbol".

Pero el pan no duraría mucho, la crisis -o lo que al menos nos han hecho creer como tal- se empezaba a notar en los hogares, en las calles... Y en los bares. En los bares también.

Continúa en http://www.publicoscopia.com/tribuna-libre/item/3001-democracia-pan-y-futbol.html